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Yoga y relajación frente al Océano Índico

Los hoteles de Maldivas y Zanzíbar de la cadena The Residence ponen en marcha un programa de yoga innovador: el Energy Movement.

Aunque se supone que marcharse de vacaciones a un resort paradisiaco ya es motivo más que de sobra para relajarse, algunos necesitan un extra. Este puede llegar a través de la relajación, con terapias en las que cuidamos no solo del cuerpo, sino también de la mente y el espíritu. Es así, con el ánimo de encontrar el equilibrio para lograr el tan ansiado bienestar, como nace Energy Movement, una iniciativa que ha puesto en marcha el complejo hotelero The Residence en las islas Maldivas y al que se ha unido su homólogo en Zanzíbar.

Presentado coincidiendo con el Día Internacional del Yoga, el pasado 21 de junio, se trata de una propuesta de descanso holístico en el que se realiza una amplia gama de ejercicios de yoga, así como actividades de meditación. Además, se completa con un entrenamiento Body & Mind, por el que se aprende a maximizar las posibilidades de nuestro cuerpo sin, por ello, darnos una 'paliza' en el gimnasio.

Aunque son actividades que requieren una reserva previa entre los huéspedes, se trata, en su mayoría, de propuestas gratuitas, y tampoco es necesario completar cada una de ellas para formar parte del Energy Movement. Basta seleccionar las que uno requiera o le apetezca. Todas, eso sí, forman parte del "movimiento de felicidad" que ofrece el hotel entre las seis de la mañana y las ocho de la noche.

El día comienza con una sesión de una hora a las seis de la mañana. Se realiza yoga al aire libre y, a pesar de lo temprano, hacerlo en medio de Maldivas es todo un lujo. Se raliza en la terraza del hotel, sobre el spa y con vistas al mar, de cara al sol naciente. Otro ritual de yoga tiene lugar en la piscina infinita del hotel, a las 6.30, por si alguien prefiere dormir media hora más. El yoga en el agua es un ritual de limpieza que contribuye a la relajación y a la toma de conciencia del movimiento de la energía en el cuerpo.

Por la tarde, se incluye una sesión de yoga en la isla despoblada donde se ubica el hotel, en la que los participantes, descalzos sobre la plataforma abierta al mar del spa, ven el atardecer mientras realizan su meditación. Imposible volver de Maldivas con un mínimo copo de estrés en el cuerpo.