Incendios. Wajdi Mouawad.
Escena

Wajdi Mouawad y Nuria Espert incendian la Abadía

El Teatro de La Abadía inaugura temporada con Incendios, la obra de Wajdi Mouawad que tantos carteles de "no hay entradas" le aportó el pasado 2016.

Si Wajdi Mouawad y Nuria Espert son motivos más que suficientes para desear volver al teatro, sumar a sus nombres el de Mario Gas se convierte en la razón impepinable para retomar septiembre sin síndrome postvacacional ni vainas de esas. Las historias complejas, los dramas humanos y las experiencias vitales verdaderamente traumáticas nacen de otras realidades muy alejadas de los días de vino y playa.

Mouawad sabe de ello desde niño. Sin embargo, lejos de convertir la guerra y el exilio en excusa para el resentimiento, este dramaturgo de origen libanés ha sabido transformar la tragedia en poesía. Eso sí, no hay eufemismos en sus textos. De ahí su grandeza literaria. Y probablemente, también sus éxitos sobre las tablas. “La infancia es un cuchillo clavado en la garganta. No se lo arranca uno fácilmente”, escribe en una de las escenas de Incendios, la obra que narra la historia de una madre que, tras permanecer durante cinco años en un silencio hermético, fallece y deja a cada uno de sus gemelos (Jeanne y Simon) un sobre que esconde un encargo.

Ella es Nawal Marwan. Y la misión de sus hijos, buscar al padre que creían muerto además de un hermano cuya existencia desconocían. La desidia les domina, pero la necesidad de saber supera todas barreras. A partir de ahí asistimos a un entramado donde la historia de Nawal, su embarazo prematuro y la búsqueda incesante de aquel niño perdido se entremezcla con la del niño y ese nuevo periplo emprendido por sus hermanos con el fin de reencontrarlo. Y el Líbano, la patria perdida de Mouawad como escenario velado del drama.

Con resonancias de los grandes relatos de la tragedia griega, Incendios reúne casi todos los elementos recurrentes en la obra de Wajdi Mouawad: la guerra, el desarraigo, el renacer, la búsqueda del origen y los fuegos que tantas veces hay que prender para encontrarse con uno mismo.

El Teatro de La Abadía (Madrid) inaugura temporada con la misma obra —Incendios— que el pasado 2016 tantos llenos le aportó. Y no es de extrañar, pues bajo la dirección certera de Mario Gas, una imponente Nuria Espert borda el papel de la mujer violada, humillada, sometida y, sin embargo, insumisa. La mujer que representa cualquier país en guerra, pero también la historia de todo un país.

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Incendios. Wajdi Mouawad. Dirección: Mario Gas. Producción: Ysarca y Teatro de La Abadía en colaboración con Teatro del Invernadero.