La corte del faraón. Guillermo Perrín, Miguel de Palacios y Vicente Lleó
Escena

La corte del faraón se traslada a Mérida

La corte de Faraón es una opereta bíblica en un acto y cinco cuadros, basada en una obra francesa sobre el episodio del casto José y la esposa de Putifar.

La corte del faraón es una zarzuela denominada opereta bíblica en un acto y cinco cuadros. Se estrenó en Madrid, en el Teatro Eslava el 21 de enero de 1910, con libreto de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios y música de Vicente Lleó. Fue, pese a la censura franquista, la zarzuela más representada y conocida, junto a la Verbena de la Paloma.

La obra en forma de musical narra las desventuras conyugales del General Putifar tras su victorioso regreso de la guerra de Siria. Aclamado por la multitud y ante toda la turba vociferante y exaltada, la faraona de Egipto le ofrece una jugosa recompensa: el matrimonio con la joven Lotha, la doncella más pura y bella de Tebas. Pero el pobre Putifar oculta un lance vergonzante —una herida de guerra motivada por “una flecha maldita que lo ha dejado sin aquello que en la vida le permite a un buen esposo demostrar que…” —, sólo conocido por sus dos fieles soldados, Setí y Selhá.

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y El Negrito Producciones proponen una versión contemporánea de La corte del faraón en la que la trama se ve alterada por distintos accidentes y acontecimientos ajenos al argumento del libreto, aun respetando el original. El musical, que se estrena el próximo 14 de agosto y estará en cartel hasta el domingo 18, actualiza la obra llevada al cine en 1985 con Ana Belén y Antonio Banderas como protagonistas.

Bajo la dirección musical de Ferrán González y la escénica de Ricard Reguant (quien ha adaptado el texto junto a Juana Escabias), la pieza adquiere, un siglo después, un aire reivindicativo a favor de la libertad de expresión, con muchas sorpresas y diversión. La versión de Escabias y Reguant sitúa la trama en Egipto, en la época de los faraones. Sin embargo, saltos de tiempo insólitos y ciertos acontecimientos metateatrales le otorgan un claro tono de protesta contra la censura artística. Eso sí, el carácter provocador e irreverente del libreto original se mantiene intacto.

Queremos crear un divertimento al mismo tiempo que ensalzar un género ya moribundo al que solo le haría falta renovarse un poco para salir más fortalecido”, explica el productor Juan Carlos Parejo.