Classical

La Zarabanda de Grieg para Holberg

Una suite deliciosa y deliberadamente arcaica compuesta para celebrar el 200 aniversario del nacimiento del escritor Ludvig Holberg.

El dramaturgo Ludwig Holberg nació en Bergen en 1684, cuando Noruega estaba unida a Dinamarca. Profesor de la Universidad de Copenhague, escribió para el Teatro Lille Gronnegade de Copenhague 25 comedias en las que se aprecia la influencia de Plauto, la Commedia dell'Arte y en especial el teatro francés, motivo por el que sus contemporáneos le llamasen el Molière del norte.

De formación racionalista, Holberg tuvo en su juventud la oportunidad de conocer numerosas naciones europeas, experiencia que aprovechó como escritor para introducir nuevos géneros en la literatura de Dinamarca y Noruega, por lo que se le considera el padre la literatura moderna en los dos países.

Edvard Grieg también nació en Bergen, a mediados de 1843. Aunque escocés por parte paterna, su madre, una pianista de talento, le inculcó el amor a Noruega y le enseñó los primeros pasos en el mundo de la música. Gracias a la intervención del violinista Olle Bull, a los 15 años ingresó en el Conservatorio de Leipzig, donde recogió la influencia de los compositores románticos, aunque comenzó a adaptar sus melodías a la atmósfera de su tierra natal.

En el significativo –por revolucionario- año de 1868, Grieg compuso su Concierto para piano, obra de nítido carácter escandinavo. Poco después, el insigne compositor Frank Liszt –el más virtuoso de los pianistas del siglo XIX-, le invita a que lo visite en Roma. Allí le dijo las famosas palabras que En verdad le digo, usted tiene capacidad. Y sobre todo, no se deje intimidar. Siga firme en su camino. Desde entonces, el mundo de la música no pudo ignorar más a Grieg.

En diciembre de 1884, la ciudad noruega de Bergen celebró el bicentenario del nacimiento de Ludwig Holberg. Para la ocasión, un Grieg ya famoso compuso una Cantata para coro de hombres que sería presentada al aire libre. Pero Grieg no quedó conforme con la obra. Luego decidió componer una nueva obra que a su juicio estuviera más acorde con la época del famoso dramaturgo noruego. Así nació su Suite para piano que tituló De los tiempos de Holberg, suite que transcribió para cuerda al año siguiente, mientras realizaba un viaje a Berlín, siendo esta última versión la más conocida.

La obra tuvo un gran éxito de crítica y público, circunstancia que siguió sin convencer al autor, que la consideraba esta música como una mala copia de las danzas al estilo de las de Bach, Händel o Rameau. Y llevaba razón, eso eran, porque la Suite tiene la forma y el estilo propio de la música del siglo XVIII, aunque  la armonía le imprime el espíritu moderno. Sea con el beneplácito de Grieg o sin él, la Suite Holberg es una de las obras más populares y más interpretadas del músico noruego. Consta de cinco partes –de las que ya hemos traído dos anteriormente-. Hoy traemos la segunda, una dulce y sugerente zarabanda, antigua danza española del siglo XVI interpretada por la Norwegian Chamber Orchestra dirigida por Terje Tonnesen.