Classical

El caballero de la rosa

Con Strauss, la orquesta abandonó su papel de simple acompañante para adquirir una importancia primordial para reflejar los sentimientos de los personajes.

En su ópera Der Rosenkavalier -El caballero de la rosa-, Richard Strauss quiso ilustrar la nostalgia por el esplendor de la corte vienesa unos años antes de la desintegración del Imperio Austro-Húngaro. Para ello contó con un libreto confeccionado por uno de los literatos más prestigiosos de su tiempo, Hugo von Hofmannsthal, quien ya había firmado el libreto de Elektra. Además, Hofmannsthal era un auténtico vienés, por tanto, la persona más indicada para recrear el ambiente dieciochesco de la ciudad que le vio nacer, creando un libreto de gran belleza poética y notable eficacia dramática.

Trasladada a la época de la Emperatriz María Teresa, la acción evoca una atmósfera decadente en la que el hilo conductor es la irremediable degradación de la belleza con el paso del tiempo. El elemento determinante de la acción y la música es el enfrentamiento entre lo nuevo y lo viejo, un tema, que dicho sea de paso, se repite en la historia de la música. La decadencia física de la Mariscala –una mujer de treinta y dos años que no es vieja más que a los ojos de su amante adolescente- es paralela al inexorable ocaso del Imperio Austro-húngaro frente a nuevos centros de poder europeos.

El estreno absoluta de El caballero de la rosa tuvo lugar en el Teatro de la Ópera Real de Dresde el 26 de enero de 1911, bajo la dirección musical de Ernst von Schuch y con Max Reinhardt como responsable de la dirección escénlca . El estreno resultó apoteósico, siendo calificado el momento por la prensa como suceso de escandalo, con muchos minutos de aplausos, gritos y bravos.

El público premiaba así que el célebre Strauss hubiera abandonado el Paraíso en el que se encontraban sus óperas anteriores, llenas de personajes mitológicos, y con la Mariscala, Ochs, Sofia y Octavio descendiera a la tierra para conmover a personas que ahora si se podían identificar con aquellos personajes llenos de vida y sentimientos. Por eso se dieron cincuenta representaciones seguidas –que se dice pronto-. El éxito en la ciudad del estreno fue inmediatamente corroborado en casi toda Alemania y resto de Europa.