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La Plaza de España de Roma, la última joya de Bvlgari

No hay escalinatas más famosas en Italia que las de este rincón de Roma. Tras una restauración, lucen como nunca, y de ello se ha encargado, entre otros actores, la firma joyera, que invirtió un millón y medio de euros en la rehabilitación.

Los que se acercaron a Roma a lo largo de este año y finales del pasado se quedaron con las ganas de poder comerse un gelato en las escalinatas más famosas de la ciudad: las de la Plaza de España. Y todo porque estaba la zona completamente vallada, siendo objeto de una profunda rehabilitación. Una mejora que, afortunadamente, ya ha acabado y que ha dejado el lugar aun más impresionante.

Los peldaños lucen mejor que nunca, y todo gracias a una rehabilitación en la que se ha recuperado la belleza del mármol travertino con el que se elaboraron los escalones, que ahora lucen brillantes. Si había ganas por ver el resultado, las expectativas han sido más que colmadas. Y buena parte de ello hay que agradecérselo a la firma joyera Bulgari, que se unió al Ayuntamiento de la capital italiana para financiar una obra de una envergadura casi incalculable, por lo que representa al turismo y la historia de la ciudad. En concreto, la firma invirtió en la rehabilitación la nada desdeñable cifra de un millón y medio de euros.

Durante estos 10 meses, en la reparación del monumento del siglo XVIII, trabajaron más de 80 personas. Se encargaron, además de limpiar, de proteger y consolidar las superficies de la misma. Como afirmó la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, "es una de las mayores joyas artísticas del mundo y es un placer que se pueda disfrutar de nuevo". Así, el camino entre la iglesia de la Trinità dei Monti y la fuente de la Barcaccia, peldaños de 1627 ideados por Pietro Bernini, ya está de nuevo listo para ser 'devorado' por cientos de romanos y curiosos a todas horas.

Claro que la restauración ha servido para aprender que hay que cuidar aun más de la escalinata, de ahí que haya una ordenanza para evitar un deterioro rápido. Para empezar, se prohíbe comer y beber en ella, al menos sentados. Menos mal que, al menos, se podrá comer un gelato mientras las bajas o las subes... Y está por ver si se cierran durante la noche. Eso sí, durante el día, podremos maravillarnos sin problema.