Yoshitomo Nara, Yeewan Kwan, Phaidon.
Read&Blues

Yoshitomo Nara y los niños de ojos grandes

Phaidon presenta la obra definitiva sobre la vida y la carrera del artista internacional Yoshitomo Nara.

Yoshitomo Nara nació el 5 de diciembre de 1959. Vivió y creció en Hirosaki, una pequeña ciudad de la prefectura de Aomori (Japón), famosa por su arquitectura Edo (1603-1868) y la belleza de sus paisajes. Su infancia transcurrió serena y solitaria en un entorno tradicional. Sus padres trabajaban todo el día, sus hermanos eran mucho mayores, así que el pequeño de los Nara desarrolló una extraordinaria capacidad de observación y de comunicación con los animales. También la fantasía y la creatividad se pusieron de su lado, probablemente para suplir la ausencia de relaciones sociales.

Al terminar el bachillerato se traslada a Nagakute donde estudia arte en la Universidad de Bellas Artes y Música de la Prefectura de Aichi, formación que completa en Kunstakademie Düsseldorf entre 1988 y 1993. Los años fuera de casa no hacen de él una persona más abierta. Igual que cuando era niño, dibujaba y leía, leía y dibujaba. Luego comenzó a agregar palabras, consignas y contradicciones visuales. Lo hacía de manera instintiva, para expresar emociones y viajes interiores, sin ninguna otra pretensión artística. Después llegaron la música y las portadas de discos, el neoexpresionismo y el punk rock.

Tampoco puso especial empeño en exponer su trabajo en público. Fue un galerista de Colonia, visitante de la academia quien le propuso su primera muestra individual. Así empezó todo. Tras su regreso a Japón, Nara se asoció con un grupo vanguardista conocido como Superflat, un movimiento crítico con el consumismo que nació con el objetivo de (re)interpretar la cultura japonesa posterior a la II Guerra Mundial.

Hay algo de perverso en esos trazos simples, casi infantiles, sobre fondos vacíos. Hay mucho de siniestro en esas miradas inmensas e inquisitivas incrustadas en cabezas redondas sobre cuerpos chiquitos. Hay una intensa carga de brutalidad tras esas boquitas rectilíneas que apenas esbozan una especie de sonrisa congelada. Niñas pequeñas que fuman, maldicen o gritan consignas; casas en llamas; perros rabiosos… Sus obras, aparentemente inocuas, incluso ingenuas, transmiten una inquietante sensación de extrañeza y belicosidad.

El artista, sin embargo, afirma que sus creaciones no son en absoluto agresivas. El hecho de que sus niños (y animales domésticos) porten cuchillos, sierras u otras armas punzantes no es necesariamente una metáfora de la violencia sin más. Según él, se trata de una forma de plasmar la imaginación infantil, la ansiedad de los adultos, el aislamiento y la rebelión del vulnerable contra el poder. Nara también se resiste a admitir la influencia del manga en sus trabajos. Afirma que fueron más los dibujos animados estadounidenses, el grafiti y el arte punk los que inspiraron esa amalgama de elementos inocentes y malignos al tiempo.

El pasado mes de marzo con motivo de una gran retrospectiva en el Los Angeles County Museum of Art (por ahora suspendida), la editorial Phaidon publicó la monografía definitiva sobre el artista Yoshitomo Nara. Escrita por el comisario de arte y profesor Yeewan Koon, la obra abarca toda la trayectoria artística del japonés. Desde sus primeros días como estudiante de la Kunstakademie Düsseldorf hasta la actualidad, Yoshitomo Nara abarca todo su trabajo en pintura, dibujo, escultura, cerámica y fotografía.

El libro se estructura en cinco capítulos, cada uno de los cuales aborda un tema crucial de su práctica: la influencia de la música punk y el rock clásico; sus experimentaciones con las figuras de niñas con la cabeza grande; sus proyectos en colaboración con otros artistas y músicos; su obra fotográfica, relativamente desconocida. Finalmente aborda su trabajo más reciente, ligado al terremoto y el desastre nuclear de Fukushima en 2011. Este hecho cambió el curso de su práctica artística, ahora más espiritual y política.

Se incluyen casi 400 ilustraciones, entre ellas docenas inéditas: cuadros, fotografías y bocetos personales que no concebidos para ser mostrados en público pero que, situados junto a sus trabajos más conocidos, nos ofrecen una mirada privilegiada al mundo interior del artista.