Ese anhelo metafísico, intemporal y platónico que fascinó a Goethe, ese universo mágico que siempre rodeó a Picasso, ese mundo misterioso al que el artista malagueño siempre quiso tener acceso. Todas –o casi– las “mujeres de Picasso” se reúnen en una muestra excepcional que, sin duda, va a ser una de las exposiciones del año. ¿Un mito?
El eterno femenino –sesenta y seis grabados propiedad de la Fundación Picasso, Museo Casa Natal– supone una aproximación a la presencia de la mujer en la obra del pintor pues como indica José María Luna, director de la Fundación "El artista siempre tuvo una especial relación con las mujeres, una relación que se convirtió en arte a lo largo de toda su vida. El influjo de su tía, su abuela y, sobre todo de su madre, con las que vivió, está presente en su creación". Reales, imaginarias, sublimes, silenciosas, sentadas, posando, observando u observadas, damas cubistas y damas de antaño; mujeres de ojos almendrados y dulces como Françoise o de mirada profunda como Jacqueline se reúnen y se dividen en catorce secciones como espejos del alma de un artista siempre embrujado por la naturaleza femenina y tal vez algún aspecto algo menos sublime… La relación de Picasso con las mujeres fue generalmente tumultuosa y desmesurada, como casi todo en su vida, pues él mismo era arrasador, desmedido, enorme. Creaba sin límites, deseaba sin límites, amaba sin límites y probablemente su fuerte carácter –como su genialidad– tampoco fuera consciente de límite alguno.
La decoración de la sala no es casual; las luces tenues que iluminan la obra contrastan con el potente colorido de las paredes en cobre, rojo y azul, y el trazado geométrico del suelo refleja una deliberada insinuación cubista.
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Picasso. El eterno femenino.
Del 2 de febrero al 8 de abril de 2012.
Fundación Canal. Canal de Isabel II
Mateo Inurria, 2. 28036 Madrid