Desde que Popov, Marconi y Cervera idearan lo que hoy conocemos como receptor de radio, el concepto y no sólo él, han cambiado notablemente. Los materiales, sus accesorios, y su estética general, han ido tomando formas más minimalistas. Y si no, sólo tenemos que remontarnos a aquellas enormes y de madera, que casi suponían una escultura dentro del salón o del estar de una casa.
Ahora la cosa ha cambiado mucho, y ya no sólo por el tamaño, sino porque igual que antes el revestimiento era lo que vendía, lo que actualmente se lleva es ir a lo esencial, y mostrar lo que va por dentro. Que es justo lo que ha tratado de potenciar Philip Wong en su Flow para Lexon design.
Una radio de policarbonato de 16 x 11 x 4,5 centímetros y 420 gramos, que la firma francesa con delegación en China y numerosos premios a sus espaldas, lanza al mercado en tres colores: rojo, gris y blanco.
¿Y para qué?, puedo uno preguntarse. Siendo una buena respuesta, la que advierte que el placer de las cosas no está sólo en su uso, sino en descubrir cómo llegan a tenerlo.